Fenomenología del Selfie: Buscando “La Gran Belleza”

Antes de todo, yo también lo he hecho, ok? Pero hablamos del 2004, tenía 20 años y una cámara digital a estrenar y, sobre todo, no ponía morritos.

OK, también he puesto morritos, pero hablamos de 2010 y nadie ponía morritos delante de un móvil en 2010 ni, sobre todo, mirándose a sí mismo (como es el caso de los selfies).

selfies

Los tiempos no eran maduros para los selfies tal y como hoy los conocemos. El caso es: ¿el selfie va con morritos o también puede ser un falso robado?

¿Poner morritos favorece a tod@s? Porqué a mi, en concreto, no. ¿Quién fue que por primera vez lanzó esta moda tan narcisista? Rihanna puede ser? Bueno, si es eso, igual en un tiempo YouTube estará lleno de chicas haciendo lap-dance, vestidas de sólo diamantes. Vídeos fáciles de realizar, vamos…

Triste es la vida del buscador de tendencias de marketing interesantes, al tiempo de los Social Media… así nos (?) han vuelto las tan odiadas y veneradas Redes Sociales.

¿Qué porcentaje de selfies habrá en este momento, en Redes Sociales como Instagram? Porque cada vez que entro, y tampoco soy muy adicta a Instagram (es lo que me falta…), es como entrar en un catálogo para solteros. Igual es la manera más fácil de conseguir seguidores, pues somos hijos de nuestros tiempos, ya que tendemos a mirarnos cada vez más el ombligo, antes de buscar inspiración fuera de nuestra casa o, en este caso, de nuestra cara. Además, el selfie parece fomentar el fashion-victimismo: digamos que enseñar el nuevo outfit Gucci parece apetecer más que enseñar al pijama y, para l@s más adict@s al selfie que no pueden permitirse un Gucci, pues el pijama tendrá que tener dibujados unos ositos o gatitos, supongo…

Gatitos. ¿Dónde están los gatitos que abrasaban las Redes Sociales hace un año? OK, no se trataba tampoco en aquel caso de física cuántica, pero por lo menos demostraba un interés hacia el mundo fuera de nuestro propio espejo.

Bueno, como la idea de este Blog es mezclar temas de actualidad de las dos grandes obsesiones de mi vida (marketing y cine), haré referencia a la mejor peli vista durante el último año:

 

Esta peli despertó en mi sentimientos que, después de haber “abandonado” al Cine por el Marketing, había olvidado tener… la emoción de una buena peli, las ganas de escribir sobre ella. Esto sólo ocurre cuando ves algo que al mismo tiempo está hecho más que perfectamente bien (técnicamente) y además cuenta algo que te afecta de cerca: la realidad italiana contada por Sorrentino es algo que, viviendo en el extranjero, siempre me niego a pensar ni analizar en mi cabeza, por el miedo a sufrir, seguramente. Sabía, antes de verla, que Sorrentino me habría puesto delante de los ojos cosas que suelo negar, pero no sabía hasta que punto: pues esta peli consiguió hacerme llorar, de rabia creo, de decepción y sí, de inexplicable saudade.

Quizás, por parte de un director italiano, mirar al arte de la escritura, y a la gran decepción de Roma y de Italia en general es en si mismo un “mirarse el ombligo”, tal y como hizo Fellini en su Otto e Mezzo, pero es que la peli cuenta, con gran belleza, lo feo en que nos hemos convertido, y esto no es fácil si no eres un gran director, ni si no eres el mejor actor italiano vivo (Toni Servillo).

La Gran Belleza: desde el País de las Artes, Cultura y Belleza, al País del vacío de la imagen, aka, simplificado, Selfie (?).

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